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domingo, 5 de febrero de 2017

Alma libre

Déjame besar tu cuello
Y que mis dedos acaricien tu piel
Sentir como te erizas bajo mi tacto
Y cómo tu sonrisa llena el ambiente
 
Que mis caricias te enseñen
A volver a amar con locura
Ya que nadie ama más que un loco
Sin razón, sin explicación, sin medida
 
Deja que tu alma
Se desprenda de tu cuerpo terrenal
Que vuele hacia las nubes
Pero átala para que vuelva
 
 No la pierdas de vista
Ni dejes que se aleje mucho
Pues es tuya, solo tuya
Y no debes dejarla ir

Átala con un cordón fino
No vaya a ser que la lastimes
Y tira suavemente de este
Cuando sea la hora de volver a casa

Nunca vendas tu alma al Diablo
Ni la dejes en el olvido
Pues no habrá vuelta atrás
Una vez que te desprendas de ella

Y no hay nada más maravilloso
Que un alma que es libre
Pero que sabe volver
A donde pertenece
 
- c.d.

sábado, 4 de febrero de 2017

El aura del maleante

Muchos creen que deben cruzar la calle cuando ven a alguien "mal vestido". O que deben alejarse de las zonas cercanas a los "barrios peligrosos" cuando cae el sol. Más allá de que sea un cuidado a sí mismos, nunca nadie se ha preguntado sobre el aura de un maleante. ¿Quién podría saber si aquél que porta un cuchillo en su bolsillo no tiene el alma más intacta del planeta? O si quien ha combatido las mayores batallas, no es quien tiene la mejor sonrisa en kilómetros a la redonda. La mayoría de las personas solo se preocupan por su seguridad, pero ¿dónde queda la seguridad ajena? No es justificación a los crímenes ni a la inseguridad social, pero a mi criterio da qué pensar. Porque, ¿cómo dormir con la conciencia tranquila si se es considerado como la escoria de la sociedad? El desprotegido es visto como una falta de preocupación, el que no tiene suficiente dinero para poner el pan en la mesa al final del día es visto como un vago, el que no lleva las mejores zapatillas o la mejor chaqueta es visto con ojos llenos de prejuicios. Mi pregunta es, ¿qué tanto saben sobre la realidad de estas personas? ¿Cuántas veces se han detenido a pensar en lo que el otro estará pensando? Porque los más juzgados son los que tienen menos prejuicios. Lo menos favorecidos son los que más favores brindan dentro de su entorno. Quién menos tiene, más da. Y nunca espera recibir nada a cambio. Quizá sean las "reglas de la calle", o un simple pensamiento propio que yo decido compartir, pero de cualquier manera creo que deberíamos prestarle más atención a lo poco del aura que podemos percibir. Quizá aquél hombre sin dientes aún porta un sonrisa admirable, y aquella mujer que sale con ropas sucias después de trabajar varias horas cuidando a los hijos de algún magnate no puede esperar a llegar a casa y ver a sus propios angelitos. Las auras dicen mucho más de lo que una simple imagen puede demostrarnos. Y el aura del maleante, del incomprendido, del apartado, del solitario, son a las que más atención debemos prestarle.

- c.d.